Hablar de Ámsterdam sin tentarse con sus museos es prácticamente imposible. Entre la casa de la lamentablemente famosa Ana Frank, y digo lamentablemente porque cada vez que leo su diario la emoción me envuelve y me doy cuenta la crueldad de muchos seres humanos; y el Museo Van Gogh por otra parte, ya de por sí son un llamador para concurrir a la “Venecia del norte“. ¿Buscas alojamiento en Ámsterdam?
Pero esta vez les recomendaré algunos sitios que me han llamado poderosamente la atención además del Distrito Rojo…y bueno seamos realistas!! ¿O ahora a ustedes capaz que no? Pero en fin, no me refería a este lugar aunque muchos se estén lamentando, además no habría demasiado para escribir aquí sobre ese asunto..
Atardecer en Ámsterdam y sus canales
Me refiero a diversos paseos culturales que encontramos en Ámsterdam, o lugares que merecen la pena conocer como los museos antes mencionados, y si no tienen pareja también el Distrito comentado. Por ejemplo las calles Nieuwendijk y Kalverstraat, donde encontramos tiendas de marcas célebres a nivel mundial, al igual que en sus transversales, siendo las más concurridas de toda la capital holandesa.
Pero en uno de esos paseos, encontré muchos paseos bastante interesantes, como los que se ubican en las calles Spiegelstraat, 9 Straatjes, 9 Callecitas y por supuesto el Barrio Jordaan. Aquí está plagado de anticuarios, y la oferta que presentan en sus antigüedades no se encuentra en todos lados. Sinceramente me he pasado dos días enteros entre tapetes, lámparas de pie, sofás de estilo y todo tipo de porcelana antigua, pero esta vez no pude adquirir nada por varios motivos.
Uno de esos motivos fue por dirigirme a las sedes de Christie`s y de Sotheby`s, donde intenté adquirir algunas obras de arte en sus subastas, pero los precios me dijeron que no era una muy buena idea. Más de 100.000 por un Rembrandt me pareció un poco elevado para mi gusto, y más cuando contaba solo con 500 Euros y no había adquirido el pasaje de vuelta.
Resignado decidí seguir recorriendo sus calles para buscar una obra de arte. Estaba decidido a adquirir una, pero sus precios siempre terminaban por negarme la idea. Hasta que llegué a Museumplein, una tienda que vende reproducciones de muy buena calidad y a un precio un poco más razonable, pero ya a esa altura no quería una obra de arte, así que dejé la idea de lado.
Hacía dos días que estaba recorriendo sus calles, y pensé que era hora de sentarme a comer de una vez, así que decidí acomodarme en un restaurante y degustar salchicha ahumada con una jarra de cerveza, dos productos típicos de Holanda y que no pueden consumirse por separado.
Tiendas al lado del canal
Con las energías renovadas me dispuse a buscar un hotel en Ámsterdam para dormir un poco, o al menos esperar que se me pasara el efecto de la cerveza, que al tomarla olvidé que no era agua…Ya una vez descansado, alquilé una bicicleta, como no podía ser de otra manera, y mientras degustaba un chocolate, también muy común allí, recorría alegremente sus calles.
Me detuve de golpe y recordé que Holanda, es uno de los países célebres en cuanto a su tradición tabacalera, y no podía no armar una pipa. Ya con chocolate en mano y pipa en boca proseguí viaje por tres calles principalmente: Nieuwendijk, Damrak y Damstraat, todas famosas por ser lugares turísticos donde podemos adquirir por muy buen precio diferentes recuerdos que atestigüen que estuvimos en el país de los tulipanes.
Luego de conseguir algunos sombreros y zuecos, como para estar un poco más a la moda holandesa, retorné a la calle 9 Straatjes y me di cuenta que es una calle muy romántica como para concurrir en pareja. El aire bohemio que se respira en ese lugar, nos abre el apetito, y por suerte encontramos varios restaurantes donde poder seguir degustando sus comidas.
Muchas curiosidades se encuentran en estas calles, como por ejemplo los objetos existentes dentro del anticuario, muy raros algunos de ellos, sin mencionar al vendedor, pero tenía una muy buena educación que es lo importante. Además los puestos callejeros que he visto, ofrecen gran variedad de cerámicas y souvenirs para que no nos volvamos con las manos vacías.
Uno de los días que me encontré allí, me topé con un mercadillo y sinceramente debe ser de los más hermosos de Europa. Allí los habitantes adquieren todos sus productos básicos, y los turistas todo tipo de recuerdos, mientras los grupos musicales y artistas callejeros alegran la mañana de los transeúntes brindando espectáculos imperdibles, dignos de apreciar en un teatro, y esto, lo digo enserio.
Estrecha y hermosa calle en pleno corazón de Ámsterdam
En otro recorrido interesante, conocí Haarlemmerplein, Haarlemmerstraat y Haarlemmerdijk, que marchan desde el centro hacia el lado del Barrio Jordaan, donde podemos encontrar en estas calles enormidad de comercios de todos los estilos, pero que se caracterizan casi todos, por alojarse en edificios de los siglos XV y XVI, lo que rodea al ambiente de Historia haciendo este paseo por demás agradable ante nuestros ojos.
Es lógico decir que aquí se pueden tomar miles de fotografías ya que les aseguro que las construcciones merecen la pena ser retratadas y enmarcadas. Pero así toda la arquitectura holandesa se caracteriza por tener una belleza impactante.
Si lo que ustedes buscan es joyería, Ámsterdam ofrece una gama verdaderamente única para todos los gustos, más que nada para quienes busquen diamantes. Esta ciudad siempre se ha caracterizado por ellos y verdaderamente que los tiene, pudiéndolos adquirir tanto en una joya como suelto, dependiendo nuestro gusto y el uso que pretendamos darle.
Pero les debo advertir una cosa, reserven el pasaje de vuelta a su país, ya que antes de partir, decidí volver por más recuerdos, en realidad por sombreros y algunos tulipanes, por supuesto, no me iba a ir sin ellos! El problema es que…¿recuerdan que les mencioné que me disponía de 500 Euros? Pues creo se me fue la mano y no eran necesarios los 20 sombreros y 100 Tulipanes que no tienen devolución.
Digan que el hombre que alquilaba las bicicletas, muy honorable por cierto, comprendió mi situación, y con algunos tulipanes, 10 sombreros y los 50 Euros que me quedaron se los cedí a cambio de la bicicleta para volver a España que me estaban esperando…
Imágenes: Wikimedia