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Un paseo por Bangkok, la cuidad global

Por María Sánchez Montes, en 17 de Noviembre de 2008

Imagínate por un instante entrando en una gran casa y el anfitrión lo invita a servirse de todo lo que hay por sí mismo. Luego, observa que en todas sus piezas, sala, cocina, habitaciones, una gran concurrencia de personas haciendo actividades distintas: deportes de lucha, ventas, movimientos bursátiles, danzas sensuales, preparación de platos exóticos, un salón de adoración; imagínate un embotellamiento de vehículos en la cochera, una vegetación exuberante en el jardín, un pasadizo lleno de joyería finísima. Todo eso se da en la realidad, sólo que en una casa que tiene más de cinco millones de habitantes: la llaman Bangkok.

(Vista noctura de Bangkok. Foto: Flickr)

Ubicada casi al borde del Golfo de Siam, Bangkok, capital del Reino de Tailandia es una ciudad en donde aquello que puede parecer inconcebible, exagerado o portentoso es parte de su distinción natural. Si alguien se hiciera la pregunta ¿Qué puedo encontrar en Bangkok, la respuesta sería un indubitable “todo”. Claro, si estás en busca de un paisaje uniforme o de una ciudad ordenada milimétricamente, ésta no es precisamente la sugerible. Desde su tráfico vehicular gigantesco hasta sus templos budistas que se acomodan muy bien en medio de una de las ciudades más modernas del mundo.

Llamada por algunos La Venecia del Oriente por sus muchos canales o Khlongs -formados por los ríos Chao Praya, Ta Chin y Mae Khlong- por los que la ciudad se mueve de un punto a otro. Los Klhongs han sido usados muy inteligentemente como áreas de comercio por los habitantes de Bangkok, prueba de ello es el mercado flotante Damnoen Saduak. Lo pintoresco de este “establecimiento” destaca en que los comerciantes van trasladándose por medio de barcas e intercambiando sus mercancías al paso. Si te conviertes en un visitante, seguramente no perderás la oportunidad de comprar alguna pieza de artesanía o algo para comer. Después de todo Bangkok es una ciudad en donde se encuentran productos a precios mucho menores que en la mayoría de puntos de Asia y Europa. Lo que quizá compense tu bolsillo, debido a su lejanía respecto a Europa es difícil encontrar vuelos económicos hacia esta gran ciudad

(Embarcaciones navegando entre los canales o Khlongs. Foto: Wikimedia.org)

Siguiendo la ruta del Chao Praya, al oeste se puede visualizar el Gran Palacio, residencia real hasta muy entrado el siglo XX Está compuesto entre otras zonas, por el Wat Pra Kaen que contiene al Buda de Esmeralda, que en realidad es de jade, pero que a su vez en cada estación del año es recubierto con distintas vestimentas. Según la tradición este buda posee valores sobrenaturales, por lo que es el más visitado de los monumentos en Tailandia. Cabe resaltar también Todos estos edificios que se sitúan dentro de las instalaciones del palacio por formar parte del culto budista son objeto de veneración nacional.

Una vez explorada la vía de los canales, entonces toma mayor sentido la ruta terrestre. Aunque tendrás que tomar todas las precauciones del caso, por ejemplo el tiempo, ya que la congestión en la ciudad puede convertirse en un desesperante. Una alternativa a tomar en cuenta resulta el BTS o Skytrain, monorraíl que nos traslada con comodidad por encima de la ciudad, disfrutando así de un excelente panorama.

Es posible que observes el Chatuchak, un mercado al aire libre de dimensiones enormes en el que puedes encontrar prácticamente todo lo que se produce en Tailandia: ropa, joyería, artículos para la pesca, además de una variedad de productos comestibles exclusivos de esta parte del mundo. Los precios aquí vienen con descuentos incluidos, por lo que el “regateo” no te será necesario. Desde luego que si compras aquí un producto de una marca prestigiosa tendrás que tener en cuenta que éste es el paraíso de la falsificación.

(El Skytrain de Bangkok. Foto: Wikipedia)

Son comunes en Bangkok los tuk tuk, pequeños carros motorizados de tres ruedas que no cuentan con puertas laterales; seguramente si has tenido oportunidad de ver alguna película hecha en Tailandia, los podrás reconocer como parte de la escenografía. Tienen la ventaja de penetrar en lugares por los que un vehículo no podría acceder, pero puede ser algo inseguro, sobre todo por el exceso de velocidad que le imponen sus conductores a estos precarios vehículos.

Es imprescindible la visita a la casa de Jim Thomson, un conjunto de casas de madera extraída de Tailandia ensambladas por este personaje que vivió en Bangkok a mediados del siglo pasado y que se convirtió en un comerciante de la seda. Actualmente es un museo Boutique en donde se pueden encontrar artículos hechos a base de estas materias de muy buena calidad y a un precio relativamente bajo.

El masaje es una de las actividades milenarias con la que gran parte de personas relacionan a Tailandia. Y no les falta razón; prácticamente a la vuelta de cada esquina te encontrarás con escuelas y lugares que ofrecen estos masajes. Éste se realiza ejerciendo la presión del cuerpo del masajista y con distintas partes del cuerpo, incluso rodillas y codos. Probablemente no suene muy estético pero sus efectos son realmente asombrosos.

Si vienes de lugares de gastronomía muy austera, entonces encontrarás en Bangkok y en general en Tailandia una oportunidad para que tu paladar salga de la rutina. El espectro culinario tailandés es muy variado; no sólo encontrarás comida típica, sino también mucho de cocina India, vegetariana, de otros lugares de Asia e internacional. Te aconsejamos que si visitas algunos de sus restaurantes lo hagas vistiendo pantalones largos y no se te ocurra ir con sandalias, si no quieres pasar un mal rato.

La base de la comida tailandesa, como en Asia Oriental es el arroz. Y en cuanto a los sabores es mezcla de todos los posibles: dulce, salado, agrio, amargo etc. Se pueden encontrar desde unos simples pescados ensartados en palillos hasta los platos más complejos en las zonas turísticas. Suelen usar mucho picante en sus comidas, zumo de limón y ajos en cantidad generosa. Te recomendamos, si eres un visitante que no le cuesta comer al aire libre que visites los tenderetes de comida al paso en donde encontrarás mucho más variedad aún dentro de lo que es la gastronomía de la casa.

(El clima en Bangkok no es constante y tiene cambios de sol a tormenta. Foto: Flickr)

Bangkok, lo podrás notar desde el primer día en la visites, ofrece un universo bastante grande opciones para el turismo. El calor en que te sumirás seguramente desde la llegada al aeropuerto será un indicador de que en esta ciudad te invitará a entrar en ella, a contagiarte de su dinámica en la que aquello que es ceremonioso y lo que puedes hacer por puro placer no tiene separación.

La capital del reino de Tailandia será una excelente anfitriona dondequiera que vayas. Y claro, en ese lugar nunca te va a faltar un hábil comerciante tratando de convencerte que si no accedes a su oferta te perderás de una maravilla que muchos visitantes ya adquirieron. Acaso la razón esté de su parte. Aquel hipermercado de bienes, servicios, aventuras y contacto con tradiciones llamado Bangkok tiene ventajas comparativas que cualquier otro sobre nuestro mundo probablemente no consiga tener.

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