Nos desplazamos hasta un lugar donde avivan olas y mareas. Una ciudad mimada por el mar Cantábrico en el norte español; un paisaje dominado por bahías, puertos y playas; una ciudad de corte arquitectónico francés y aburguesado. Es la ciudad de San Sebastian, consultar http://www.sansebastianstyle.com, a 20 kilómetros de la frontera con Francia, y capital de la provincia de Guipúzcoa. Allí nos espera con los brazos abiertos para que visitemos la fachada barroca de la basílica de Santa María, el Centro Cultural Koldo Mitxelena, el Aquarium, la Iglesia de San Vicente y el Mercado de la Brecha, donde podremos adquirir productos gastronómicos de primera calidad.
Si queremos disfrutar del entorno natural de San Sebastián, lo que es totalmente aconsejable, visitemos La Bahía de la Concha. Este paseo marítimo es mundialmente famoso y nos maravillará a lo largo de sus diferentes tramos, a saber: Paseo Nuevo, en el extremo oriental; Paseo de La Concha, posiblemente el más famoso de España, con su barandilla diseñada por Juan Rafael Alday, sus dos grandes relojes, sus características farolas, los edificios del baneario de La Perla y la Real Casa de Baños; Paseo de Miraconcha, que finaliza en el Palacio Real de Miramar; y el Paseo de Ondarreta que desemboca en el emblemático conjunto escultórico de “El Peine del Viento”, por Eduardo Chillida.
Esta magnífica ciudad que nos mantendrá ocupados desde el primer día en que la visitemos, recibe diferentes denominaciones que es aconsejable conocer. San Sebastián es el nombre español de la ciudad, derivado de un monasterio que se consagró precisamente a San Sebastián, y este ha sido su nombre oficial hasta 1980. Quizás no el más empleado por sus propios habitantes pero sí el más reconocido internacionalmente. Los residentes, por su parte, prefieren llamarle de manera más cariñosa y ellos le reservan el nombre de Sanse. Teniendo en cuenta que nos situamos en el País Vasco, no es de extrañar que la ciudad también tenga su propia nominación en euskera, Donostia, en referencia nuevamente a dicho santo. De hecho, el gentilicio de sus habitantes es “donostiarras”, tanto en español como en euskera, aunque esta denominación es poco empleada por los españoles, quienes prefieren la variante acortada de Donosti. Esta situación provocó que a partir de 1980 la ciudad pasara a llamarse: Donostia-San Sebastián, que desde entonces ha pasado a ser su nombre oficial. Finalmente, tal vez oigamos por ahí hablar de “la Bella Easo”, porque existe la creencia de que antaño la antigua ciudad romana de Easo se encontraba en San Sebastián. Y por si todo esto nos sabe a poco, afinemos el oído porque Irutxulo (literalmente “tres agujeros”) también es otra forma de referirse a este encantador lugar. Este último era el nombre que los pescadores daban a San Sebastián porque desde el mar, la ciudad se apreciaba como tres entradas o agujeros.
A tu elección está, pero le llames como le llames, no olvides visitar esta turística ciudad.
Foto: Mari
