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Río de Janeiro, donde las playas son el paraíso

Marcelo Ferrando Castro
18:00h Martes, 08 de abril de 2008
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Una de las ciudades más hermosas de América Latina es sin dudas Río de Janeiro, sitio del famoso Cristo Redentor, declarado como una de las siete maravillas del mundo moderno. Lamentablemente, llegamos tarde para recomendarles el viaje en febrero, fechas donde la ciudad se transforma y vive, a pleno, el carnaval más impresionante del mundo.

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Río de Janeiro. Foto: yourdailyvacation

Su nombre se debe a un error, ya que cuando el marino Gaspar de Lemos arribó a la bahía en el año 1502, la confundió con la desembocadura del Río de Enero (Janeiro). Así es como surge el nombre de este territorio, el cual a mediados del siglo XVI se establece definitivamente la ciudad de Sao Sebastiao do Río de Janeiro, tal su nombre verdadero. Ya en el siglo XVII se establecen alrededor de 4.000 personas, de los cuales 3.250 eran indígenas locales y sólo 750 eran personas de origen portugués.

Gracias al cultivo de la caña de azúcar (principalmente), la ciudad comenzó a crecer de una manera acelerada, llegando incluso a desbancar, en 1763, a Salvador de Bahía como capital de Brasil, siendo la misma hasta el año 1960, cuando se traslada la sede del gobierno federal a Brasilia. Incluso, en épocas de dominación napoleónica, fue la capital de Portugal, ya que la realeza se abandonó su territorio y se asentó en territorio latinoamericano.

El arribo de la corte real le favoreció enormemente a Río de janeiro, ya que el movimiento económico y el prestigio que le aportaban no lo podrían obtener de ninguna otra manera. El comercio aumentó a niveles jamás pensados y las obras de arquitectura aumentaron de una manera increíble. Río se había transformado en uno de los centros comerciales más importantes de América del Sur, gracias a las obras de ampliación del puerto y el comienzo del comercio de un producto típico de esta región, el café. Ese crecimiento se vio reflejado, incluso, en la gran explosión demográfica que sufrió Río, aumentando su población a 800.000 habitantes al principio del siglo XX.



Hoy en día, es una de las ciudades más visitadas del mundo y su crecimiento se da pero de manera pausada, no así en cuanto a población, ya que se ha incrementado a niveles increíbles, posicionándose detrás de San Pablo como la ciudad más poblada de Brasil, con más de 6 millones de habitantes. Sus ciudadanos son reconocidos por su gentilicio, los famosos “cariocas“.

Si hay algo que se destaca en Brasil, son sus playas, y Río de Janeiro no es la excepción de esa regla. Sus mayores ingresos económicos provienen del turismo y la inmensa mayoría de ellos tienen como destino sus costas, las cuales son prácticamente únicas en todo el mundo. Las más famosas son Copacabana e Ipanema, las cuales con el Cristo Redentor, forman los símbolos de la ciudad. La playa de Copacabana tiene aproximadamente 4 kilómetros de una punta a otra y se ubica en el barrio del mismo nombre, el cual es uno de los más populosos del mundo. Incluso existe una “leyenda” que expresa que si todos los habitantes del barrio decidieran ir al mismo tiempo a la playa no cabrían todos.

Al ser el mayor punto turístico de Río, en Copacabana se encuentran todo tipo de de ofertas de servicio, como inmensidad de restaurantes, discotecas y hoteles, aptos todos ellos para brindar la mejor atención a los millones de visitantes por año que reciben. El empedrado del paseo marítimo, es uno de los rasgos más característicos de esta playa.

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Playa de Copacabana. Foto: 5wk

Por su parte, la playa de Ipanema no es tan renombrada a nivel internacional, lo que no quita que muchos turistas se acerquen a visitarla y relajarse unos días. En sus más de 2 kilómetros de extensión, podemos encontrar diversas “subdivisiones” o zonas determinadas para diferentes bañistas. Así encontramos zonas donde se ubican los gays, otras donde van las familias, y así sucesivamente separándose en distintos grupos colectivos. Esto no es determinado por absolutamente nadie, ya que lo que menos reina es la discriminación, sino que simplemente se han dado de forma natural.

Ubicada en el barrio del mismo nombre, se caracteriza por la alta calidad que presentan sus restaurantes y hoteles, lo que, lógicamente, encarece absolutamente todo, al contrario de Copacabana. Este es uno de los motivos por los cuales no es tan popular como la mencionada.

Otro de los sitios imperdibles si visitan esta ciudad, es el Parque Nacional de Tijuca, donde se encuentra el morro del Corcovado, el cual tiene 710 metros de altura. Pero lo importante es lo que se encuentra en su cima, el famoso Cristo Redentor, el cual mide 30 metros de altura sin contar su pedestal de 8 metros. Pesa 1.145 toneladas y fue construída en 1921 por el escultor francés Landowski, aunque fue inaugurada oficialmente en 1931, conmemorando los 100 años de la independencia.

La vista que se presenta ante nuestros ojos en la cima, no se puede comparar con nada, ya que se tiene una visión magnífica de toda la ciudad. Para acceder a la cima existen tranvías que parten cada 30 minutos, y recientemente se han inaugurado escaleras mecánicas para subir al Cristo, lo que ha facilitado muchísimo el acceso a éste. Pero el Parque también se destaca por otras cosas. Ya de por sí, Río posee un entorno natural impresionante. Y en este lugar se pueden apreciar varias montañas y una enormidad de posibilidades de realizar cualquier actividad, más bien de carácter ecológico, debido a la gran infraestructura que allí existe, en pro de fomentar el turismo. Así se puede practicar senderismo o acceder a impresionantes miradores, entre otras actividades. Eso sí, es altamente recomendable realizar los paseo en grupos grandes, ya que de realizarlos en solitario podrían ser víctimas de asaltos en las zonas alejadas de la civilización.

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Cristo Redentor. Foto: richard-lynch

Y éste es quizás, el gran problema que afecta a Río de janeiro, la criminalidad. Así como tiene lugares fantásticos, también debemos recalcar que es la ciudad con el más alto índice de homicidios del mundo, con 45 cada 100.000 habitantes. Eso sí, no se tienen muchos registros de turistas, sino que casi todos se producen en las favelas cariocas, donde la mafia brasileña confrontan permanentemente con la policía local.

Además se pueden visitar enorme cantidad de Catedrales e Iglesias, el Museo Nacional de Bellas Artes o el Museo de Arte Contemporáneo de Río de Janeiro. Pero sin dudas no debemos dejar pasar la oportunidad de visitar el monumental Estadio Maracaná, el cual es un símbolo del deporte mundial y durante un tiempo fue el más grande del mundo. Es recordada la final de la Copa del Mundo de 1950, cuando la capacidad del Estadio llegó a los 200.000 espectadores. En la actualidad sólo entran 74.000 debido a la serie de reformas a las que fue sometido. Visitarlo es sencillo ya que existen visitas guiadas, pero de ser posible, es recomendable asistir a un partido del campeonato donde se presenta un panorama impresionante.

Y para finalizar, otro punto emblemático es el Sambódromo, sede del Carnaval de Río. Consiste en una serie de gradas que rodean una larga calle, por la cual desfilan las Escolas de Samba, durante la semana de carnaval. Fuera de esto, se utiliza para otra serie de eventos y conciertos, pero si no hay ninguna actividad al momento de visitar Río, no es muy relevante visitarlo, a no ser que deseen ver uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad.

Llegar a Río de Janeiro es muy fácil, ya que a su aeropuerto arriban casi todas las aerolíneas del mundo, y prácticamente sin escalas. Sobre el alojamiento, deben tener cuidado de no caer muy lejos de Copacabana e Ipanema. Si bien son los lugares más caros, son los más seguros. De asentarse en otro lado, pueden quedar rodeados por alguna favela o necesariamente deberán pasar por el frente de alguna, y eso puede resultar muy peligroso. Por ese motivo les recomendamos esos dos barrios, los cuales se encuentran abarrotados de gente y más de turistas, pero siempre se encontrará alojamiento en estos lugares. Su Agente de Viajes puede que tenga alguna oferta muy interesante con alojamiento en Río de Janeiro incluído, lo que puede facilitar mucho el viaje.

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