Un viaje a Nueva York pensado únicamente para realizar una ruta por sus estadios deportivos es, obviamente, una estupidez. Pero, por otro lado, para los locos por el deporte, tampoco sería razonable cruzar el charco y no disfrutar, aunque solo sea durante una noche, del espectáculo de masas por excelencia, sentado en la grada de un estadio mítico, ataviado con una gorra bien calada, una mano gigante de gomaespuma, y engullendo nachos bañados por una indescifrable salsa.
No hay duda de que Hollywood nos tiene colonizados el subconsciente, y cuando cerramos los ojos y revisamos fotogramas de la ciudad de los rascacielos, aparecen, junto a los ejecutivos entrando en el edificio Crysler, los enamorados de Central Park o los superhéroes encaromados a lo alto del Empire State, un tipo con una gorra en la que la ‘N’ se superpone a la ‘Y’, sentado en un asiento de plástico. Ese tipo estará sentado en el Yankee Stadium, el recinto donde juega el equipo de béisbol de la ciudad: los New York Yankees.
El béisbol, deporte minoritario a este lado del Atlántico, es el segundo más seguido en Estados Unidos, y desata auténtico fervor en los neoyorquinos. Su equipo es el más laureado de la historia del campeonato (la Major League Baseball), con 26 títulos. El estadio se encuentra en el cruce entre la 161 East con River Ave, en el genuino barrio del Bronx. Allí están también los museos del club, dedicados a su historia dorada. Para ver batear a los Yankees hay que visitar la ciudad entre abril y julio, puesto que la liga de béisbol se desarrolla en verano.
Si nos hemos pasado de fecha, no hay problema, el Tío Sam nos ofrece deportes todas las épocas del año. En septiembre se empieza a jugar la NFL de football o fútbol americano. Este, siendo un deporte irrelevante más allá de las fronteras de los USA, es el deporte rey dentro de ellas. Los niños, por ejemplo en Nueva York, sueñan con vestir la camiseta de los Giants y algún día hacer un touchdown que levante de su asiento a ochenta mil espectadores. Lo harán en el Giants Stadium, donde juegan los dos equipos de la ciudad -los propios Giants y los Jets-. Curiosamente el recinto no está en la ciudad de Nueva York, sino en su vecina Nueva Jersey, en el suburbio de East Rutherford.
Y para finalizar este recorrido nos detendremos en un lugar que posee una mística especial. Se trata del Madison Square Garden, donde habitan los recuerdos de algunos de los mejores momentos de la historia del baloncesto, pero no solo eso. Allí se batieron Muhammad Ali y Joe Frazier en el combate de boxeo más recordado entre los aficionados. Allí también han actuado las estrellas más brillantes de la música. En el Madison juegan los Rangers de hockey sobre hielo, pero, sobre todo, los Knicks de la NBA. El actual estadio ya no está en la plaza Madison, es la cuarta versión del mítico emplazamiento y para descubrirlo hay que ir hasta el cruce de la 33 con la 7ª Avenida.
Hay muchos lugares en los que perderse en la ciudad transita entre gigantes de cemento. En estos podremos compartir la pasión de los neoyorkinos por sus venerados héroes del siglo XXI.
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