La capital y principal ciudad de Dinamarca, Copenhague, se encuentra en la isla de Selandia y es la actual sede de la Monarquía danesa, como así del Parlamento del país. Con una superficie de 1973 kilómetros cuadrados y una población que asciende a 1.450.000 habitantes aproximadamente, el país escandinavo se encuentra frente a Suecia (al este). Su nombre original, en el entorno del año 1000, era “havn“, que en danés significa muelle o puerto. Al pasar el tiempo y transformándose ese puerto por los mercaderes, se la rebautizó Kobmandshavn (muelle de los mercaderes), que luego derivaría en el actual.
Desde que Absalón construyó el Castillo de Havn en 1167, Copenhague no ha dejado de crecer, siendo hasta en la actualidad, casi una potencia mundial. Los registros de primeros pobladores nos remontan hasta los 4.000 años a.C., desde donde se datan signos de actividad humana. Pero la ciudad comenzó tomar trascendencia luego del año 1100, cuando la Iglesia Católica fundó catedrales en Roskilde y Lund (Suecia), ya que Copenhague quedaba justo en el centro de ambas, lo que permitió un importante desarrollo comercial en la zona, desarrollando así a un nivel elevado la economía de la ciudad.

Copenhague. Foto: tripadvisor
Por su estratégica ubicación y próspera evolución, Copenhague fue fortificada en el siglo XIII con una muralla de piedra y desde allí hasta el siglo XIX todo el tráfico comercial de la ciudad debía pasar por una de sus cuatro puertas. Esta medida fue tomada por precaución, y no fue una mala decisión, ya que en varias oportunidades por la Liga Hanseática. Pero Copenhague aún no pertenecía a Dinamarca, hasta que en 1416, Eric de Pomerania asumió el control de la ciudad, pasando a pertenecer a la Corona de Dinamarca. Ya en la época del Renacimiento, el Rey Cristián IV, la ciudad se transforma en un importante centro comercial de todo el norte europeo, además del centro de la administración del reino en general.
Luego de soportar bombardeos ingleses, la plaga que azotó a Europa y un incendio que afectó todo el norte de la ciudad, asume Federico V, quien desarrolló el actual barrio Frederiksstaden. Pero a fines del siglo XVIII es cuando se produce el mayor crecimiento de la ciudad. Ya en el siglo XX, Copenhague fue invadida por las tropas nazis, permaneciendo ocupada desde el 9 de abril de 1940 hasta el 4 de mayo de 1945. Desde ese año y hasta la actualidad, la ciudad ha ido en constante crecimiento, donde podemos encontrar diversas construcciones importantes como el metro de Copenhague, construído en 1992.
La ciudad se subdivide en barrios, donde cada uno presenta una característica diferente a los otros, pero que en conjunto forman una ciudad muy interesante. Entre ellos el que más se destaca es el Centro de la ciudad, el cual contiene la mayor cantidad de atractivos de Copenhague, donde encontramos el Parlamento, Trívoli, la peatonal o el famoso monumento de “La Sirenita“. Este último es sin dudas, el monumento más emblemático de la ciudad. Construída en 1913 por el escultor Edgar Eriksen. Inspirado en la bailarina del Ballet Real, Ellen Price, realizó el rostro de la escultura, pero al negarse a posar desnuda para culminarla, debió convencer a su propia esposa de hacerlo para completar la obra. Inaugurada el 23 de agosto de ese año, la estatua es de bronce fundido y pesa 175 kilogramos, midiendo 1.25 metros. Fue colocada en la bahía del puerto, en la entrada del Mar Báltico.

La Sirenita. Foto: unav
El barrio localizado al oeste de la ciudad, Vesterbro, nos ofrece una mezcla de comercios rodeando el parque y fábrica de la famosa cerveza Carlsberg. Norrebro por su parte, es el barrio más pintoresco de todo Copenhague, donde la mezcla cultural permite que en sus calles se hablen múltiples idiomas y se vean productos típicos de diferentes partes del mundo. Frederiksberg por su parte, posee uno de los más lindos parques de toda Dinamarca y la famosa calle Falkoner Alle, llena de vida por donde se la mire, al comprender en ella todos los centros comerciales más importantes de la ciudad.
Osterbro se presenta como uno de los barrios clásicos de la ciudad, y se caracteriza por ser donde comienzan los hermosos lagos de Dinamarca. En este lugar se encuentra el Parken, el estadio oficial de la selección danesa. Además se encuentra el Faelled Parken, un parque de tamaño considerable que alberga entre sus praderas, un hermoso lago. Amaguer por su parte, alberga todas las instalaciones de la Universidad de la ciudad principalmente.
En la denominada Zona Norte ofrece un sinfín de lugares recomendables para el viajero, desde playas y castillos como el Hillerod, hasta el famoso Museo Louisiana, además de la belleza natural que rodea el barrio. El castillo de Hillerod, funciona además como Museo de Historia Danesa, y se recomienda fehacientemente darse una vuelta por sus hermosos jardines. El Museo Louisiana, alberga una muy importante colección de Arte Contemporáneo, donde encontramos además de célebres artistas daneses, pintores de la talla de Picasso o Andy Warhol. Su ubicación, en las afueras de la ciudad, otorga un ambiente de tranquilidad al estar rodeado sólo por la naturaleza.

Castillo de Hillerod. Foto: Wikipedia
Finalmente encontramos la Zona Sur, donde podemos encontrar el famoso Museo Arken y diversas playas, entre ellas una artificial construída especialmente para atraer turistas, la cual se extiende por 7 kilómetros, siendo una de las principales de todo Copenhague.
El traslado dentro de Copenhague se puede hacer en tren, en metro o en autobuses, y lo bueno de todos estos transportes es que su recorrido no lleva mucho tiempo. La oferta hotelera en la ciudad es muy variable, dependiendo principalmente del barrio en el cual uno se quiera alojar, con suerte y un poco de perspicacia podemos encontrar un hotel barato en Copenhague. A modo de ejemplo, la Zona sur por ser zona turística es de las más económicas, mientras que el barrio Frederiksberg es de los más cotizados, al ser una zona residencial preferentemente. Seguramente su Agente de Viajes le sabrá aconsejar de la mejor manera sobre las posibilidades y costos de cada zona de la ciudad. Llegar a Copenhague es posible mediante vuelos sin escalas, pero por lo general es complicado conseguir avión, salvo que se realice la reserva con bastante antelación. Lo otro que se puede recomendar es viajar hasta Malmoe, y de allí trasladarse en autobús, puesto que la distancia es relativamente corta.