
(Panorámica de la ciudad. Foto: es.wikipedia.org)
Bangkok (que significa “aldea de la ciruela silvestre”), es la capital de Tailandia, la ciudad más grande del país, con una población de más 5.700.000 personas. Está situada en la rivera oriental del río Chao Phraya, cerca del Golfo de Tailandia (a unos 30 kilómetros). En realidad Bangkok no es su verdadero nombre, aunque es usado a nivel mundial por los extranjeros.
Es llamada por los propios tailandeses como Krung Thep (la ciudad de los ángeles), y fue fundada como capital real en 1782 por el rey Rama I, quien le dio ese nombre. Es una zona de muchos canales (klongs) y monasterios (denominados wats; existen unos 300, muchos correspondientes al siglo XVIII), que en sus inicios fue un pequeño centro comercial y portuario.
Esta ciudad, que en algún momento fue llamada la Venecia de Oriente, por sus numerosos canales (aunque se ha cegado y convertido en calles una gran cantidad, todavía hay muchos, circundados por casas y mercados), hoy se encuentra rodeada por una metrópoli, bastante caótica y ruidosa, que crece a pasos agigantados. De hecho, es una de las ciudades que más ha crecido en cuestiones económica y social, de las más progresivas del Sudeste Asiático.
En la actualidad es la capital no sólo financiera y empresarial, sino también de entretenimiento de toda Tailandia, y además su centro de gobierno, el cual se ocupa más del desarrollo de ésta que del resto del país, el cual parece estar descuidado.
Asimismo, es también uno de los destinos turísticos más populares del mundo (esta industria es una de las fuentes principales de ingresos). Y mientras en todo el país se mantiene las tradiciones, en Bangkok parece interesar más el desarrollo económico, dejando a un lado a éstas.

(Foto: es.wikipedia.org)
En ella convergen dos ciudades en una, por un lado la histórica Bangkok (con sus numerosos templos y canales) y por el otro la moderna ciudad, en la cual se vislumbran las nuevas tendencias, tanto de occidente como de oriente, manifestando su crecimiento. Los santuarios se mezclan, sin problemas, con los concesionarios de autos, y así toda una yuxtaposición de símbolos que reflejan lo antiguo y lo nuevo.
Es realmente una ciudad fascinante, y definitivamente despierta amor u odio. Ir allí puede ser un viaje estupendo, o bien una pesadilla. Es que, como en todo, depende del gusto personal. Es poseedora de los más bellos templos y santuarios del país, de los que destaca el Gran Palacio, el sitio más venerado y visitado de Bangkok, en donde los tailandeses entran de forma gratuita. Este fue iniciado en 1782, y sirvió como hogar de la familia real tailandesa.
Además, hay por la ciudad muchos templos budistas, y entre los más conocidos se hallan: Wat Pho (contiene al Buda reclinado, de 50 metros de largo), Wat Arun (Templo del amanecer, que tiene como característica llamativa su prang central -su torre estilo Khmer-; tiene escalones muy pronunciados que llevan a las dos terrazas).
También se destaca el Templo del Buda de Esmeralda (Wat Phra Kaew), el cual se encuentra en el centro histórico de la ciudad (distrito Phra Nakhon), dentro de los terrenos del Gran Palacio de Bangkok. Toda esta es una zona en la que sobresalen los templos dorados, las torres en espiral y las decoraciones que brillan, que está protegida por una fortaleza blanca.
La ciudad, caótica, bulliciosa, parece no descansar nunca; es que el turismo que llega realmente es enorme. Mientras que de día la gente abunda y las calles están atiborradas, por la noche se enciende una energía especial. El tráfico desaparece un poco y los famosos mercados se abren.

(Templo Wat Phra Kaew. Foto: es.wikipedia.org)
En Bangkok, donde el calor sofocante y la humedad se respiran y se transpiran, se percibe la contaminación por todos los poros del cuerpo; incluso, los policías de tráfico deben utilizar unas máscaras de gas para protegerse del smog incesante. Pero más allá de esto, algunas cosas han mejorado, algunos de sus canales han sido limpiados y hasta han aumentando en el paisaje cotidiano más cantidad de árboles.
Otras de las mejoras, ha sido la creación de la primera línea del metro subterráneo (inaugurada en 2004), lo que ha facilitado sobremanera la forma de trasladarse de un lado a otro de la ciudad. De todas formas, el tráfico sigue siendo una pesadilla. También se ha creado un tren aéreo (inaugurado en 1999), el cual debido a la crisis financiera asiática tuvo que detener su construcción, siendo los pilares de hormigón abandonados.
Asimismo, existe una completa línea de autobús, con la cual se puede ir prácticamente a todas las ciudades y provincias. Por su parte, el Aeropuerto Internacional Bangkok (llamado Don Luang), es el más transitado del Sudeste Asiático (se encuentra al norte de la ciudad). Pero ha sido superado por el nuevo Aeropuerto Suvarnabhumi -en el distrito Bang Phli, de la provincia Samut Prakan-, que fue inaugurado en septiembre de 2006, el cual se convirtió en el aeropuerto internacional oficial de Bangkok. El otro quedó para vuelos locales.
Por último, esta inquietante ciudad -que aunque no puede gustarle a todos, es muy difícil de olvidar-, es famosa por su centro de joyería, donde se compra y vende plata y piezas de bronce; aunque es más popular por la prostitución (la cual es ilegal), una de las actividades principales de Bangkok, que la ha convertido en uno de los destinos más buscados por quienes prefieren el turismo sexual.