La belleza deslumbrante de las playas norteñas de Brasil. La cultura. ¿Cómo es el día? ¿Cómo es la noche? Entenderás aquí, porqué a los brasileros les cuesta tan poco bailar y sonreír. Las ofertas en vuelos hacen que el viaje parezca más corto de lo que es.
Era el año 2000. Todavía en Argentina podíamos irnos de vacaciones fuera de nuestro país, gracias a que el peso Argentino estaba uno a uno con respecto al dólar. Como cualquier chica de 22 años un sueño a realizar era ir con mis amigos a Brasil. Nos habían recomendado Salvador de Bahía.
Salvador es la ciudad capital del estado de Bahía, situada a 1650 Km. al nordeste de Río de Janeiro. Se encuentra ubicada en una península, bañada al este por el Océano Atlántico y al oeste por las aguas calmas de la Bahía de Todos los Santos.
Salvador posee hermosas playas tropicales a lo largo de sus 34 Km. de costa, rodeadas por valles y colinas de exuberante flora nativa.
Su topología la dividió en la ciudad Alta y la ciudad Baja, con la Catedral y el centro administrativo en la primera.
Salvador de Bahía fue la capital originaria de Brasil y conserva gran parte de la arquitectura colonial. Entre los atractivos de su Centro Histórico, se destacan el Pelourinho, las plazas Municipal y de la Sé, el Palacio Municipal, el Palacio Río Branco, la Santa Casa e Iglesia de la Misericordia, la Iglesia de Bomfim, el Terrero de Jesús con sus iglesias, entre otros.
La gran influencia africana, fruto del comercio de esclavos, es palpable en las manifestaciones culturales que ofrece Salvador, en especial en la música y la danza, en los cultos y festividades religiosas y en la gastronomía.
Toda esta información nos aclaró las dudas y partímos con cinco amigos hacia las grandes playas de Bahía.
Llegamos un 13 de febrero al aeropuerto bahiense. Enseguida aparecieron los taxistas, ofreciéndose cada uno como el mejor para recomendarnos los mejores lugares, las mejores playas, lo mejor del día y de la noche. Al no entender el completo de sus palabras nos dejamos llevar por aquel que tenía más cara de bueno.
El taxista nos aconsejó visitar el Pelouriño, pero detrás de sus palabras de recomendación de este lugar, no tardaron en llegar las advertencias de seguridad: que no salgamos con billeteras, que no llevemos cámaras de fotos y que no usemos ropa llamativa. Esto provocó cierto temor en nosotros, pero las ganas de conocer este lugar eran superiores al miedo y partimos hacia el famoso Pelurinho.

Imagen tomada de Flickr Pelurinho por la tarde. Autor: Gustabo Carreon
El resultado de esta salida nocturna fue espectacular. La pasamos muy bien, la gente amable y simpática, siempre muy bien predispuesta a brindarle al turista todo lo que él requiera.
Uno de los mayores motivos por los que decidimos ir a Brasil y más específicamente a Salvador de Bahía fue por lo que nos contaron del clima y de sus playas.
Salvador tiene una de las costas más extensas del Brasil. Tiene 50 Km. de playa distribuidos entre la ciudad Alta y la ciudad Baja. Mientras las playas de la ciudad Baja son bañadas por las aguas de la Bahía de Todos los Santos, las playas de la ciudad alta son bañadas por el océano Atlántico. Como las playas son cercadas por aguas distintas encontramos una magnifica diversidad natural. Para aquellos que disfrutan de los deportes acuáticos, encontrarán playas ideales para el buceo, la pesca, la natación y el surf. En invierno las temperaturas pueden descender a alrededor de 19,8ºC y las máximas en verano rondan los 34,4ºC.
Después de quedar maravillada con las playas brasileras y pensando que ya no podríamos encontrar lugar más bello, un pequeño brasilero de unos 12 años nos recomendó que visitemos la Praia do Forte. El lugar más paradisíaco de todo Bahía. Tiene playas blancas y agua cristalina.
Praia do Forte es una vieja aldea de pescadores. Es frecuentada por turistas que buscan además de pacíficas playas, restaurantes, bares y cafés en donde disfrutar del sabor del coco y una perfecta piel bronceada.
Descubrimos un paraíso inimaginable. Aquel chico de color oscuro, con sus rulos pequeños y pegoteados entre sí, no pecaba en exageración.

Imagen tomada de Flickr. Praia do Forte al atardecer. Autor: mands
Nuestro viaje no terminó en estas playas, pues ahora una mujer se topó con nosotros, una bahiana de las típicas. Con su ancho vestido nos dijo que visitemos el Morro de San Pablo, categorizando este lugar como un lugar ideal para jóvenes.

Imagen tomada de Flickr. Mujer Bahiana. Autor: Kalibor
Con el hambre de un viajero, hacia ese lugar partimos.
Situado a 60 kilómetros al sur de Salvador, Morro de San Paulo es un lugar paradisíaco para aislarse de todo y de todos. Ideal para disfrutar las merecidas vacaciones, lejos del stress que ocasionan las grandes ciudades.
El Morro de San Paulo tiene mucha caipiriña que ofrecer y el ritmo caliente y embriagador de la música brasilera. Allí todas las noches es noche de fiesta. El Morro es cuidado: los desagües reciben un tratamiento que garantizan playas limpias todo el año.

Imagen tomada de Flickr. Morro de Sau Pablo. Autor: alordelo
Después de siete días en el Morro, volvimos al Pelourino, donde esa misma noche tocaba en la plaza principal Olodum. El Grupo Cultural Olodum es una organización popular que tiene como objetivo priorizar la cultura afro-brasilera. Son un maravilloso grupo musical y realizan trabajos sociales desde hace décadas. La lucha contra la discriminación es parte de sus prioridades. Permanecimos allí, escuchando lo enigmático de su música.
Ya los días de nuestras vacaciones se habían acabado. Todos teníamos que volver a casa. Dejar de lado la caipiriña, el sol y la arena. La buena predisposición de la gente. Y volver al asfalto y a la luz de los tubos eléctricos de nuestras oficinas.
Elegir el norte de Brasil para vacacionar es una excelente elección. Si luego de leer mi experiencia generé en el lector el interés de conocer estos lugares, entonces mi viaje ha servido de dos maneras: ha dejado en mi el recuerdo del aroma de las playas para traerlo a mi mente cuando quiera y generará esto mismo en las mentes de aquellos que han decidido no sólo seguir ‘estas líneas, sino también, mi consejo. ¡Si optas por viajar al norte de Brasil, no olvides traer tu valija llena de ganas de vivir momentos inolvidables y mucha ropa fresca!