Conan Doyle fue el creador de la más famosa serie de novelas detectivescas protagonizadas por el amado detective Sherlock Holmes. Se decía que el personaje de ficción vivía en el 221 de Baker Street, en el Londres victoriano. Trabajaba a la luz de una lámpara de gas, rodeado de la típica niebla londinense al lado de su ayudante Watson. Ha sido retratado en innumerables películas y las historias de este carismático personaje han deleitado a los oyentes de radio de otras épocas y fascinado a millones de lectores. Aún hoy, miles de admiradores van a esa dirección, o mandan correo allí, donde supuestamente vivió Sherlock Holmes. La excusa perfecta para buscar alojamiento en Edimburgo.

Sin embargo, los orígenes de este gran detective fueron en Edimburgo, no en Londres. Arthur Conan Doyle nació en Edimburgo en 1859 y se convirtió en un estudiante de la Univesidad de Medicina de esa ciudad en 1876. Allí conoció a Joseph Bell y se percató de la forma en que el profesor observaba suspicazmente a los estudiantes. En una ocasión, un hombre con elefantiasis fue admitido, no se sacó el sombrero al entrar, tenía acento escocés y un aire de autoridad. El profesor entonces deduce que el hombre provenía del Highland Regiment, (ya que mantuvo su sombrero puesto como era costumbre en el ejército entre los suboficiales), y que había estado en Barbados ya que la elefantiasis era una enfermedad típica del Caribe. Este profesor fue la inspiración para el trabajo escrito más tarde por el escritor, y así nacería Sherlock Holmes. Arthur se casó con Louise, hermana del profesor, en 1885. Se mudó a Portsmouth, pero sus pacientes eran muy pocos y espaciados, por lo cual tenía tiempo para dedicar a su principal afición, la escritura.
Conan Doyle sin duda tuvo una rica imaginación para crear maravillosas historias intrigantes que han pasado la prueba del tiempo, pero gran parte de lo que escribió fue extraído de la vida, y en particular, de la gente y los lugares que conocía en Edimburgo. Esta ciudad en si misma, las personas que vivían en ella y sus nombres aparecen una y otra vez en sus libros, mientras que Bell, fue la inspiración del aspecto deductivo, la manera analítica en la que Holmes llegaba a la raíz de un crimen.
Dr Watson, por ejemplo, era un amigo de Bell, un tal doctor Patrick Heron Watson, que irónicamente a Bell no le gustaba al principio, pero superó poco a poco su antipatía y finalmente cenaban juntos con frecuencia.
Así como la mayoría de sus personajes estaban basados en personas reales, la escenografía de sus novelas, están basadas principalmente en la ciudad de Edimburgo. Esta ciudad puede dividirse en dos grandes zonas: Old Town y New Town. La Old Town o “Casco Antiguo”, la parte que hoy se considera histórica. La New Town, o “Ciudad Nueva”, es la parte construida a partir de 1750, en la que se encuentran la zona comercial y de negocios. En Edimburgo, hay varios lugares en ambas partes que se han declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Evidentemente, el Edimburgo de Conan Doyle es el Casco Antiguo, anterior a 1750, y la Ciudad Nueva, posterior a esta fecha. Doyle falleció en 1930.
El Casco Antiguo, con sus calles en pendiente y antigua arquitectura medieval, tiene una gran cantidad de bares y restaurantes, donde el turista puede probar el tradicional haggis, un manjar hecho de oveja. El castillo de Edimburgo se encuentra en la cima de una colina, que domina la ciudad y desde el cual de pueden admirar unas vistas panorámicas espectaculares.
La Old Town es el corazón de la capital de Escocia. Desempeña un papel clave en lo que respecta a las actividades cívicas, jurídicas, religiosas y culturales tanto a nivel nacional como para la vida de Edimburgo. Es una zona muy animada, con muchas tiendas restaurantes y negocios. Pero aún así, en el ritmo alocado de la actualidad, esta zona está impregnada de antigua arquitectura e idiosincrasia que inspiró a Doyle a fines del siglo XIX y principios del XX.

Muchos visitantes optan por excursiones en torno a este núcleo histórico para explorar los muchos hilos interesantes que se encuentran a su paso por la ciudad. Es fácil visitar las zonas turísticas tradicionales de la parte antigua de la ciudad, pero aún más gratificante es circular por algunas calles menos evidentes. Se puede tomar por caminos menos trillados, como el puente George IV pasando las oficinas del del nuevo Parlamente escocés, ver la Biblioteca Nacional de Escocia y la Biblioteca Nacional de Edimburgo una frente a la otra, luego ir a Greyfriars Bobby y Greyfriars Kirk.
Casi 8000 personas viven ahora en el Casco antiguo. En 1750 había muchos más, unos 25000, con lo que la zona sufría de hacinamiento e insalubridad. La progresiva disminución de la población en esta zona comenzó cuando se embarcó la construcción de la “Ciudad nueva” en 1767. En 1985 solamente quedaban 3000 habitantes, pero en los últimos 10 años, un programa de renovación ha detenido este descenso. Muchas propiedades han sido restauradas y las nuevas viviendas construidas están en consonancia con el entorno.
Por otro lado, La Ciudad Nueva es una colección de algunas de las mejores obras arquitectónicas en el mundo. A menudo los turistas olvidan esta parte de
Edimburgo, prefiriendo el Casco Antiguo. La mayoría de los visitantes no saben que al norte de la calle Princes Street hay otro interesante Edimburgo, a la espera de ser descubierto, en el que Doyle vivió y cuyas calles también lo inspiraron, además del Casco Antiguo. Fue construida en el siglo 18, por lo que es casi nueva para los estándares actuales.

Una nueva Edimburgo se comenzó a construir, entonces, al norte de la ciudad. James Craig fue el joven arquitecto que ganó el concurso para diseñar la construcción de esta nueva zona de Edimburgo. Los planos de esta obra se exhiben en el Huntly Museum en el Royal. Los ricos pronto comenzaron a salir del Casco Antiguo y el mismo comenzó a caer en decadencia y miseria, por lo que seguramente las zonas marginales de las novelas de Doyle están inspiradas en esta época de decadencia del Casco viejo. De la misma manera, aquellos personajes ricos con bonitas casas, vivían en la parte nueva de Edimburgo.
Las dos partes de la ciudad están separadas, además de por las calles Princes Street y Princes Street Gardens, por North Bridge, que es el puente original enlace entre las dos. En aquellas épocas, las familias ricas tenían sus propios edificios enteros en la Ciudad nueva, en estos días, sin embargo, cada edificio se divide en pisos separados. Edimburgo se ha convertido en un lugar caro para vivir. Esta zona es tranquila y pacífica, y tiene muchos restaurantes, bares y cafeterías, y si bien todavía es una zona residencial, muchas empresas tienen sus oficinas aquí.

Foto: geocities
Por otro lado, en las épocas contemporáneas a Conan Doyle, las afueras de Edimburgo, estaban pobladas principalmente por bonitas casas de campo estilo campestre. Doyle nació en el centro de Edimburgo, en Picardy Place, pero esta casa fue demolida. La casa en la que vivió mientras asistía a la escuela de Edimburgo en la década de 1860 se ve amenazada de demolición para dar paso a un centro McDonalds. La casa Liberton Bank House es la construcción más antigua relacionada con el escritor. Forma parte de lo que una vez fue un área rural al sur de Edimburgo. La casa fue construida a finales del siglo XVIII y es una tradicional casa de piedra escocesa. Está rodeada por un jardín, y un alto muro posterior la separa de Liberton Road. La expansión de los últimos años de Edimburgo, han hecho desaparecer paulatinamente esta bonita zona rural.