Creo que es hora de conseguir alojamiento en Copenhague de una buena vez por todas, y visitar así Dinamarca. No sé por qué siempre me ha gustado este destino, ha sido desde que era pequeño, mi país favorito, aquél que siempre escogía en los juegos de fútbol y posteriormente con más razón aún, cuando descubrí a Peter Schmeichel, uno de los mejores porteros de la historia, que he visto al menos.

Entrada de Christiania
Pero claro que no quiero conocerla por el portero en sí, sino que hay varias cosillas en Copenhague que me han llamado la atención como “la Sirenita” o el Palacio Real, pero más aún un barrio, o más bien una ciudad, como sus habitantes mismos dicen.
Se trata de la Ciudad libre de Christiania, un barrio parcialmente auto gobernado que me llama poderosamente la atención, y admito que no me desagrada para nada, sino todo lo contrario. Es un barrio, podríamos decir, hippie, pues en sus calles encontraremos vendedores de marihuana y hachís, como bares, tiendas de recuerdos y varias salas de exposiciones.
Pero además de ello son muy divertidas las casas allí instaladas pues cada una está pintada de una forma muy personal, diferenciándose completamente de lo que estamos acostumbrados a ver. Por ello mismo es “ciudad libre” pues cada uno puede hacer lo que desee, pero siempre con muchos valores que no nos vendrían mal a nosotros aprenderlos.
Amor, respeto, paz y tolerancia pues si bien se hace lo que a uno le apetezca, la intención no es la anarquía, sino por el contrario, la armonía. Armonía que se da tanto entre hombres como también entre éstos y la propia naturaleza pues la ecología también es frecuente.

Casas únicas en Christiania
Entre sus curiosidades hay una que merece ser recalcada. No sólo el cartel de ingreso a la ciudad libertaria de Christiania nos agradará, sino que al salir de ésta veremos un cartel que nos indicará lo siguiente: “usted está ingresando a la Unión Europea”, tal y como si fuese un paso de frontera. El porqué de ello, se debe a que no se sienten parte de la misma.
No se que pensaréis, pero a mi personalmente me ha dado más ganas de viajar a Copenhague pues esto es algo que no se ve todos los días y el motivo de la visita, sobre todo por la propia curiosidad es muy fuerte. Además de ello, Dinamarca en sí es un país muy bello por lo que varios factores nos alientan a conocerla de la forma más completa posible.
Imagen Entrada a Christiania: Nicor en Wikipedia
Imagen Casas en Christiania: Quistnix en Wikimedia
Hola,
¡Q bonita! Yo solo vi Christiana de noche y era como un gueto…
Hola Julia! La verdad me has sorprendido con el comentario! no lo esperaba de esa forma xD.
Si, Christiania es muy bonita y rememora las antiguas comunidades hippies del mundo. Muy pocas quedan de este estilo y es más que pintoresca! Las casas pintadas de es forma le dan un aspecto totalmente fuera de lo común, y más cuando son todas así.
Saludos!
A finales de este mes voy a visitar copenhague y te aseguro que no me pierdo cristiania por nada..es uno de los motivos por los que voy alli..si tienes mas curiosidades por contar,te lo agradeceria porque estoy buscando cositas por internet pero no encuentro casi nada..un saludoo..
¿es armonía para ti CONTRARIO a anarquía? deberías investigar un poco más…
Increíble Christiania, me pasé allí un par de días durante mi visita a Copenhague y tube la suerte de, nada más entrar en el Barrio Libre encontrarme con un señor un tanto descuidado que resultó ser catalán y además tocayo mío. Ricardo, resulta que llevaba en Copenhague 40 años y había visto crearse Christiania, así como participado en alguna de sus mayores gestas (como el enfrentamiento con la policía del 86, uno de los peores que ha sufrido el Barrio).
Las historias sobre Christiania que nos contó a mi compañero de viaje y a mí son innumerables, desde el por qué de su bandera, el caso de los esquimales noruegos, su ideología, su historia hasta la problemática de la “no expansión” del barrio.
Sin duda, esos dos días que estuvimos por sus calles fueron lo mejor del viaje, recomiendo a todo el mundo que lo visite y que no deje de entablar conversación con la gente, quizá el idioma sea un problema, pero hoy en día todo el mundo se comunica con la mitad de inglés del que pensamos.