Capital de Cataluña y de la provincia homónima, se destaca por ser una urbe cosmopolita. Vuelos a Barcelona los hay desde todas partes del mundo, y bien vale la pena el viaje para poder apreciar su exquisita belleza, la cual la encontró en la arquitectura, arte con el que además halló su forma de personalizarse; más precisamente con el movimiento modernista. El modernismo, aunque se manifestó en el arte, fue a la vez una actitud política que influyó sobremanera en la segunda mitad del siglo XIX y los primeros años del siglo XX. En este tiempo la ciudad se encontraba abierta a recibir las tendencias culturales provenientes del resto de Europa, y así fue como adoptó este movimiento para poder diferenciarse de toda España y hallar su personalidad.
El concepto de renovación que traía el modernismo enseguida fue adoptado por una generación de artistas que deseaban romper con lo establecido, y así lo hicieron en escultura, pintura, literatura y música, siendo en la arquitectura donde este movimiento alcanzó su máxima expresión. Los arquitectos que se destacaron en esta transformación fueron Antoni Gaudí, la figura representativa del modernismo catalán, Lluís Domènech i Montaner -de estilo más decorativista- y Josep Puig i Cadafalch -de un alto nivel de calidad y originalidad-; no obstante, completan la lista de creativos unos 80 arquitectos que ayudaron al renacimiento de Barcelona.
El modernismo tiene una serie de características comunes: líneas más curvadas y arcos parabólicos -formas orgánicas que derivan de la naturaleza-, amplia decoración ornamental -por lo general de temas vegetales-. También destaca la experimentación con diferentes materiales, como hierro, cristales y piedras coloreadas; y la utilización de la más moderna tecnología arquitectónica del momento. Sus diseños tienen claras influencias de otros movimientos, como el Románico y el Gótico catalanes. Pero la característica principal del modernismo es tratar de crear una estética nueva, basada en la belleza de los elementos cotidianos.
Una de las principales obras correspondientes al crecimiento de la ciudad fue el Eixample (en catalán, ampliación). Esta zona ha sido diseñada por el ingeniero y urbanista Ildefons Cerdà. El Passeig de Gràcia (Paseo de Gracia, foto) es el eje principal del Ensanche barcelonés, un bulevar con casas, bancos, cines, etc., donde están reunidas las joyas del modernismo. En los inicios era un camino que comunicaba las murallas de Barcelona con la villa de Gràcia; luego, en 1827, cuando se derribaron estas murallas se convirtió en un paseo arbolado. En 1853 se construyó una amplia zona de ocio -con jardines, cantinas, salas de fiestas, montañas rusas y un auditorio para conciertos al aire libre- que se conoció como los Campos Elíseos, y a partir de 1890 se fue convirtiendo en el centro residencial de la alta burguesía. En 1906 se colocaron los fanals-bancs, farolas con bancos para sentarse en una sola pieza -proyectados por Pere Falqués-, los cuales son característicos del Paseo.

Uno de los lugares más destacados es el tramo que se encuentra entre las calles Consell de Cent y Aragón, considerado la mejor muestra de arquitectura modernista ya que en apenas 100 metros se edificó un modelo de las obras de los tres mejores autores de este estilo arquitectónico: Gaudí, Puig i Cadafalch y Domènech i Montaner. Por el contraste de estos tres edificios ha pasado a conocerse como la Manzana de la discordia. Aquí se encuentran la Casa Lleó Morera, la Casa Batlló y la Casa Amatller. Destacamos primero la Casa Lleó Morera (foto), construida en 1902 por el arquitecto modernista Domènech i Montaner, quien concebía la casa como una obra de arte en la que él hacia de director de orquesta y los artesanos con los que colaborada de los músicos. Este edificio es el resultado de la reforma de la Casa Rocamora, construida por Joaquim Sitjàs en 1864, a través de la cual en 1906 obtuvo el premio del concurso de arquitectura. La obra se convirtió en un hecho social importante, que llegó a ser admirada en París. Las esculturas y la iconografía, de Eusebi Arnau, fueron destruidas en 1943, cuando el edificio fue ocupado por las FAI.
La fachada, en la que contribuyó Eusebi Arnau, se rehabilitó en 1992 para recuperar parte de los elementos arquitectónicos perdidos. En el balcón principal se hallan los bustos del matrimonio Lleó-Morera. En el primer piso hay unas figuras de mujeres -que enseñan algunos de los avances técnicos del momento (gramófono, cámara fotográfica y una bombilla de electricidad)-. Luego, el vestíbulo, la escalera, el ascensor y el piso principal (llamado así por ser la vivienda más importante del edificio), debido a sus mosaicos, vitrales, marqueterías de suelos y techos, esculturas, etc., es uno de los conjuntos más ricos y bien conservados de artes aplicadas del modernismo.
Seguimos con la Casa Batlló (foto), obra de Antoni Gaudí, cuyo edificio actual es el resultado de la reforma que el ingeniero textil Josep Batlló le encargó al arquitecto en 1904. Las obras llevadas a cabo en este edifico generaron mucha polémica en la época, ya que superaban los límites de las ordenanzas municipales; Gaudí añadió balcones, dos pisos y la decoración de la fachada -de mosaico hecho a base de cerámica policroma-. Al lado se encuentra la Casa Amatller (foto de abajo), de Josep Puig i Cadafalch, la cual cuenta con ornamentación de cerámica policroma. Este edificio combina el estilo neogótico con la inspiración flamenca -típica de los Países Bajos-; y en él se destacan la estatua de Sant Jordi, obra de Eusebi Arnau, que une las dos puertas de entrada. También el balcón del primer piso, que tiene una barandilla de hierro forjado elaborada por Manuel Ballarín. En la puerta de esta casa se encuentra el kilómetro 0 de la Ruta Europea del Modernismo.

Otros edificios modernistas son la llamada Casa Milá o La Pedrera (conocida así por el extraño aspecto de una masa de piedra), otra obra de Gaudí, considerada una postal barcelonesa. Este edificio cuenta con una impactante fachada de piedra, unos balcones ondulados y una terraza que es considerada el espacio más emblemático de esta construcción, por sus extrañas chimeneas que recuerdan figuras humanas. El edificio fue declarado Patrimonio de la Humanidad. Además, nos encontramos con la Sagrada Familia, la famosísima obra de Gaudí también considerada un icono del modernismo. Se trata de una iglesia que cuenta con cuatro torres muy altas, de las cuales una tiene un ascensor que lleva a un sitio donde hay una increíble panorámica de Barcelona. Llaman poderosamente la atención sus fachadas: la del Nacimiento -Patrimonio Cultural de la Humanidad- y la de la Pasión. Dentro de este edificio se encuentra un museo que acoge obras de Gaudí.

Otra destacada obra es la Casa Vicens, la cual tiene un particular diseño, recubierta por azulejos diferentes. Se trata de uno de los primeros trabajos de Antoni Gaudí, que comenzó a construir en el año 1883 y terminó en 1889. La casa de Manuel Vicens i Montaner es un proyecto encargado, por una familia adinerada propietaria de una fábrica de cerámica, como segunda residencia de verano. La fachada del inmueble está decorada básicamente por cerámica (azulejos), lo cual le da un fuerte colorido. La casa Vicens consta de cuatro niveles o plantas. Además, está el Parque Güell en el que se destacan los bancos totalmente cubiertos con pedazos de distintos azulejos. Este parque fue construido entre los años 1900 y 1914, y se trata de otra obra inacabada de Antoni Gaudí. Una belleza que sobresale del parque es la Puerta del Dragón, un trabajo de herrería que posee una variedad de técnicas. Continuamos por el Palacio Güell, realizado también por Gaudí a fines del siglo XIX para el señor Eusebio Güell. Se encuentra en una calle muy estrecha de Barcelona, lo que dificulta apreciar su fachada. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Por último, destacamos otra obra de Antonio Gaudí, el edificio Bellesguard (bella vista), llamado así porque ofrece una de las mejores panorámicas de la ciudad de Barcelona. Es un monumento que se encuentra donde el último rey de la dinastía catalana, Martí l’Humà (Martín el Humano), construyó una casa (en 1408). Es un precioso lugar en el que el arquitecto construyó una torre rodeada de murallas y jardines, donde la calma reina. El edificio, que quiere representar un castillo medieval con detalles góticos, refleja la gran religiosidad del arquitecto en la cruz de cuatro brazos que corona la torre, al igual que en la leyenda que hay en la puerta principal “sin pecado fue concebida”. Gaudí tampoco vio terminada esta obra, que fue finalizada en 1917 por Domènech Sugrañes.

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3 Comentarios en “Barcelona: un recorrido por sus edificios modernistas”
[...] en Barcelona y conoce sus rincones más llamativos. Parte de su hermosura tiene que ver con su arquitectura, la cual le ha dado personalidad con el movimiento [...]
[...] es su legado arquitectónico, con el cual han colaborado los arquitectos Antoni Gaudí (y sus edificios modernistas), Lluís Domènech i Montaner y Josep Puig i [...]
[...] de poseer un patrimonio arquitectónico de gran importancia -del que destacan sus edificios modernistas, gran legado de los arquitectos Antoni Gaudí, Lluís Domènech i Montaner y Josep Puig [...]