Barcelona, destino primaveral

Muchos turistas cometen el error de visitarla en verano, cuando el calor en la ciudad condal es tan sofocante que la mezcla de asfalto y edificios obliga a estar todo el día en la playa. Lo cual, dicho sea de paso, tampoco es una mala idea. Pero si lo que queremos es adentrarnos en el día a día de la ciudad, vivir el ambiente que hace que cualquier barcelonés se sienta orgulloso de serlo, la mejor época del año para visitar la capital catalana es la primavera. Así que prepara tu maleta, reserva ya tu hotel en Barcelona y disfruta de una magnífica escapada.

Ramblas de Barcelona en Sant Jordi


Y es que, sin ir más lejos, abril es un apogeo festivo en la ciudad condal. Este año se juntan en un mes tres acontecimientos de lo más destacados. Los primeros días de abril coinciden con Semana Santa. Barcelona no es una ciudad muy dada a procesiones y otras manifestaciones típicas de estas fechas, pero sí experta en nutrirse de ofertas de ocio en cuanto se aproximan dos o tres días festivos. Consulta la agenda y seguro que encontrarás la tuya.

Si prefieres esperar un poco más, el 23 de abril es tu día. Sant Jordi es un ‘must’ de la ciudad condal a la altura de un fin de año en la Puerta del Sol. Las calles se llenan de rosas y de libros, los dos protagonistas de lo que en catalán se denomina ‘diada‘, en esta celebración que aúna cultura y romanticismo. Los amantes de las aglomeraciones se sentirán como pez en el agua en el centro de la ciudad, donde se concentran los escritores de más renombre para las tradicionales firmas de libros. Y quienes prefieran algo más tranquilo, pueden dejarse caer por algún barrio histórico y periférico, como Sant Andreu o Poblenou, para disfrutar de la versión más cotidiana de la fiesta.

Para los que quieran reservar su viaje con aún más antelación, la fecha escogida puede encontrarse entre los días 27 de abril y 6 de mayo de 2012. Para entonces está programada la versión barcelonesa de la Feria de Abril que, si bien no es tan impresionante como la de Sevilla, desprende el mismo orgullo andaluz que la original. De hecho, son los inmigrantes y descendientes de inmigrantes andaluces los que hacen que esta fiesta crezca año tras año, dando lo mejor de sí misma con una mezcla de nostalgia y alegría.

Escojas el acontecimiento que escojas, la primavera barcelonesa suele caracterizarse por temperaturas suaves, con jornadas soleadas que pueden finalizar con una cervecita en una terraza. Eso sí, sin olvidar una chaquetita. El peor mal de esta época en el Mediterráneo es el riesgo de lluvias, aunque no es frecuente que se alarguen más de un par de días. Así que, ¿a qué esperas? No hay mejor momento para descubrir Barcelona, y hacerlo te saldrá muy bien de precio.

Foto: edans en Flickr.com.