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Así fue nuestro viaje con Kmtriko

Volvimos a enamorarnos del norte de España
Xavi Villalvilla
07:48h Lunes, 30 de agosto de 2010
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Dicho y hecho. El otro día os explicaba la oportunidad que nos había dado Alsa para probar su nueva iniciativa, Kmtriko, un viaje de una semana en los autocares de línea de la compañía con trayectos ilimitados. De entrada ya nos pareció una opción interesante. Ahora ya lo podemos confirmar. Ya en casa dedicamos un tiempo a mirar bien la ruta planteada, Barcelona-Santander-Bilbao-San Sebastián-Barcelona. Además de las ciudades, tuvimos en cuenta otros lugares cercanos a los que nos podríamos desplazar con Alsa, y la verdad es que hicimos bien en preparar bien la ruta.

La zona del puerto de Santander vale la pena

Cargadas las maletas y con las camisetas y zapatillas que Alsa nos regaló para ocasión, partimos desde la estación de autocares de Barcelona con rumbo a Santander. Este sería el trayecto más largo que realizaríamos en todos los días, así que nos relajamos y nos dispusimos a descansar durante el viaje. Siempre me ha parecido interesante viajar en coche o autocar porque vas viendo de forma más real cómo avanzas en el territorio, pasando ciudades, y te acercas a tu destino final. Así fueron pasando las horas, con cambios de paisajes siempre atractivos -es lo que tiene el Norte de España- y, por la tarde, llegamos a Santander.

Habíamos visitado la ciudad hacía unos años, pero no tuvimos suficiente tiempo para saborearla. Para los que no la conocéis, sólo con un paseo por el centro de la ciudad, por las zonas más comerciales, podréis ver que se trata de una de las urbes más cosmopolitas de España. Por lo que he podido ver, en Cantabria la calidad de vida es muy buena, y si a ello unes otros aspectos como el clima, el paisaje o la gastronomía empezarás a enamorarte de esta zona de España.

Kmtriko nos llevó por el norte de España

La primera mañana en Santander no pudimos resistirnos y nos dirigimos al Sardinero, la playa más conocida de Cantabria, probablemente. Aprovechando el sol nos pudimos dar un baño en el Cantábrico, algo más frío de lo que nos tiene acostumbrado el Mediterráneo, pero con una temperatura soportable. Por fin tuve la sensación de estar de vacaciones, ¡qué desconexión de todo!

Después de media mañana playera nos pusimos cómodos para seguir visitando la ciudad. Os recomendamos, por ejemplo, una visita a la Catedral de la Asunción de la Virgen, donde no podéis dejar de ver su cripta, entre otros elementos destacados. También recorrimos otros monumentos destacados como la Estatua de José María de Pereda, Fuente de Concha Espina, Monumento a Colón, Monasterio de Jerónimos de Monte Corbán.

En Santander también podéis ver mucho verde, pues dispone de lugares como los Jardines de Pereda, la Península de La Magdalena, el Parque de Mataleñas u otros donde sentarse a descansar entre paseo y paseo. El final del día en Santander me encantó. Primero dimos un paseo por la zona del puerto y alrededores, muy bonita también cuando anochece. Después volvimos al Sardinero. La primera vez que fui a Santander me dijeron que hay que ver la playa de día y de noche, y me quedé con las ganas de hacerlo. La verdad es que mereció la pena, pues la playa en plena noche es preciosa. Cuando la vi pensé en otro de mis objetivos: ver la Playa de la Concha de día y de noche en nuestra visita a San Sebastián.

Pero va siendo hora de cambiar de destino. Kmtriko nos volvió a acompañar desde Santander a Bilbao en poco más de una hora de trayecto. De hecho, muchos bilbaínos se van el fin de semana a Santander para disfrutar de la playa. Como el trayecto fue corto, pudimos ir al hotel a dejar las maletas y hacer un primer recorrido por la ciudad. Sin duda el casco viejo es mi zona preferida, llena de tascas y muchísimo ambiente. Cuando pasábamos por las calles me imaginaba la ciudad siglos atrás, con aquellas calles repletas de trabajadores que aprovechaban un pequeño descanso para tomar un vino con unos buenos pinchos.

El casco viejo de Bilbao es espectacular

Pinchos…en el casco viejo probamos los primeros del viaje, que no serían los últimos. Recuerdo uno delicioso con tortilla de patatas y pimiento, qué maravilla. En el casco viejo no dejéis de pasar por las famosas Siete Calles, las primeras que formaron el casco viejo de la ciudad:Somera, Artecalle, Tendería, Belosticalle, Carnicería Vieja, Barrencalle y Barrencalle Barrena. Por la tarde nos desplazamos hasta Gernika, un lugar que nos trae buenos recuerdos por un viaje que hicimos con nuestros chavales del centro de tiempo libre hace unos días.

Es un pueblo emblemático de Euskadi, donde además podemos visitar el Museo de la Paz, que nos hace reflexionar sobre el concepto de paz, muy presente y fruto de un profundo diálogo en el País Vasco. Después de recorrer las calles de la ciudad, ver el museo y la réplica del Gernika de Picasso en un muro en plena calle, volvimos a Bilbao para cenar unos pinchos y volver al hotel.

Nuestro segundo y último día en Biblao tenía una cita ineludible, el Museo Guggenheim. No dudéis en visitarlo porque, sólo por su arquitectura exterior e interior, ya vale la pena verlo. En este museo recomendamos especialmente la audioguía, porque te explica muchos aspectos de la construcción que a primera vista no imaginaréis. Estuvimos tres horas dentro, disfrutando de obras de arte, arquitectónicas y esculturas. Si viajáis antes de octubre podréis ver una exposición temporal de los escultores más influyentes de la actualidad, muy interesante.

La Playa de la Concha nos volvió a enamorar

Después de comer dimos un paseo por toda la ría, algo recomendable. Siempre me ha sabido muy mal los convencionalismos de que Bilbao es una ciudad fea, un gran error. Quizá antes podía ser mucho más industrial, no la conocí antaño, pero hoy en día es una ciudad muy recomendable de visitar, lo mismo que sus alrededores. Es hora de pasar capítulo.

Tomamos los billetes y, en poco más de una hora, nos plantamos en otra ciudad de ensueño, San Sebastián. Son tantos sus encantos…que sólo os contaremos unos pocos para que descubráis los siguientes. Como en Bilbao, el casco antiguo, diferente pero con muchísimo encanto, también es visita obligada. Los pinchos están tan buenos con en Bilbao, pero difícilmente encontraréis mejores precios claro. Donosti es probablemente junto a Madrid y Barcelona la ciudad más cara de España, y eso se nota en todo.

Algunos puntos de interés que vimos y recomendamos son el Mercado de la Brecha, la zona del Boulevard, la Plaza de la Constitución o la Iglesia de San Vicente. Ah, y en el casco antiguo la calle Narrica es también obligada. No queremos alargarnos más, así que vamos acabando nuestro relato. Nuestra visita a la playa de la Conche fue maravillosa, tanto de día como de noche. Cuenta con un encanto casi único por su forma, sus caseríos señoriales desde atrás y el mar de gentes paseando. Os recomiendo recorrerla toda y llegar hasta el Peine del Viento de Chillida, una auténtica maravilla de la arquitectura donde no podréis resistir inmortalizar el momento con una foto.

Con mucha nostalgia, nuestro último recorrido nos tenía que devolver ineludiblemente a Barcelona. La experiencia Kmtriko ha sido muy buena, muy cómoda, muy positiva. Y todavía podríamos haberla aprovechado más visitando lugares cercanos como Vitoria o Irún, entre otros, pero el tiempo limitado no nos lo permitió. Ahora os animamos a vosotros a probar la experiencia Kmtriko y conocer todo el territorio español cuando queráis.

Más información de Kmtriko:
http://www.aurl.es/2tb
www.kmtriko.com

Foto: Tomas Fano en Flickr
Foto: Fernando Pascullo en Wikimedia Commons

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