Turismo en los restos del Costa Concordia

Siete meses después de su hundimiento, los restos del crucero Costa Concordia siguen reposando frente al litoral de la Isla de Giglio. Lo que fue tragedia es hoy un aliciente turístico que ha multiplicado las visitas en este pequeño enclave italiano.

Bien es sabido que el turismo de catástrofes es frecuente en todo el mundo. Hasta la pasada Eurocopa, lo único que muchos conocían de Ucrania era la accidentada central nuclear de Chernóbil, un preciado enclave para los visitantes pese a la radiación que aún hay en la zona. Y ni decir tiene que el campo de concentración de Auschwitz es uno de los lugares más visitados de Polonia. Pues bien. Desde que naufragara el crucero Costa Concordia en enero de 2012, muchos turistas se acercan cada día a la isla de Giglio (Italia) para contemplar sus restos de cerca.

Restos del Costa Concordia

Emblema del ocio y el placer, los cruceros están envueltos de un aura de seguridad similar al que caracteriza a los aviones. O incluso mayor. Nadie sube en uno pensando en un naufragio, pues es altamente improbable que se produzca. Sin embargo, y por una extrema imprudencia de su capitán, el Costa Concordia chocó en el litoral italiano y se hundió, dejando tras él 32 muertos y más de 4.000 personas evacuadas. Lo hizo justo en el año que se conmemora el centenario del hundimiento del Titanic, uno de los acontecimientos más míticos de la historia moderna.

Los restos del barco aún reposan intactos a escasos metros de la costa de la isla de Giglio, a la espera de que sean retirados. Y según las autoridades locales, son muchos los curiosos que se acercan a contemplarlos. ”Se registra, sobre todo, un aumento en el turismo de un día, es decir, curiosos que llegan por la mañana y hasta la noche se quedan para sacar fotos y admirar a este paquidermo que descansa sobre el arrecife. Una curiosidad extrema que se satisface con una rápida visita a la isla, considerada ya como un museo”, explica el alcalde de la isla, Sergio Ortelli, en declaraciones para La Vanguardia.

Según indican, muchos de los visitantes se bañan en las playas cercanas del Tirreno con la estampa del barco al fondo, mientras que otros optan por paseos en barco que los acercan a tocar de la nave hundida. Y aunque las autoridades aseguran estar deseosas de que se retiren los restos de la tragedia, lo cierto es que están reportando beneficios al lugar.

¿Os gustaría visitar los restos del Costa Concordia? ¿O os parece una excursión morbosa? Sea como sea, el fenómeno no sorprende. Los antecedentes se cuentan a decenas en todo el mundo.

Foto: AN HONORABLE GERMAN.

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